Por: María Inés Guardia Balbontin

El 19 de noviembre es el Día mundial de la prevención contra el abuso sexual infantil, lamentablemente en nuestro país, según datos del Ministerio de Gobierno, en los primeros seis meses de 2025 se registraron 2.750 denuncias de abuso sexual y violación. De estos, 878 son de violación a infante, niño, niña y adolescente.
Si nos ponemos a sacar cuentas, al día en Bolivia hay cuatro denuncias de violación sexual a menores de edad, y esto solo si hablamos de los que se animan a denunciar, porque no sabemos cuántos son los que callan, y lo más triste es que en la mayoría de los hechos denunciados, los agresores son familiares o personas del entorno más cercano.
Siempre señalaré la importancia de la Educación Sexual Integral (ESI), ya que es una herramienta fundamental para la prevención del abuso sexual infantil, entendiendo este como obligar a tener contacto sexual a través de caricias, besos o tocamientos, a mirar pornografía, exhibición de los genitales o manifestación de cualquier comportamiento de tipo sexual.

Hay niños, niñas y adolescentes que son víctimas de situaciones de abuso sexual y no lo reconocen. Y lo más lamentable es que no es que no tengan educación sexual porque un/a adulto/a pensó que no era necesaria, por X o Z, o por «taras mentales», prejuicios y mitos que piensan que la ESI incita a iniciar la vida sexual de manera precoz.
Vivimos en un país donde el abuso sexual infantil y la violación son una realidad más cercana de lo que nos gustaría, y necesitamos dar a la infancia y a la adolescencia las herramientas para reconocer estas situaciones y no callarlas; eso solamente se logra con una Educación Sexual Integral desde la primera infancia: Existirían menos víctimas con educación, información y orientación.
Concienticemos sobre la prevención y la Educación Sexual Integral (ESI), arma esencial para el reconocimiento de los derechos y de una posible vulneración. Esta ESI debe ir acompañada, además, de la creación de espacios de confianza para abordar la sexualidad desde la más temprana infancia, respetando el desarrollo evolutivo de cada niño/a. Recordemos que es tarea de todos velar por el bienestar de los niños, niñas y adolescentes.
Hablo de este tema porque toqué puertas hasta el cansancio en los canales de TV, quise enseñar sobre el semáforo corporal y las diferencias entre caricias buenas y malas, pero no mostraron interés alguno, y similar situación tuve cuando recurrí a los influencers. No hay cobertura, y aunque digamos que los niños/as no se tocan, sin prevención y educación las víctimas seguirán aumentando.




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